Tras un año turbulento caracterizado por la inestabilidad financiera desencadenada por el colapso de varios bancos importantes en Estados Unidos y la crisis en Credit Suisse, los reguladores globales continúan manteniendo una atención constante en el año 2024. Este enfoque se centra en varios aspectos clave, incluida la implementación de Basilea III, un marco regulatorio diseñado para fortalecer la resiliencia de los bancos y reducir el riesgo sistémico en el sistema financiero internacional.
Además, los reguladores están intensificando sus esfuerzos para fortalecer la normativa ESG (ambiental, social y de gobierno corporativo), reconociendo la importancia creciente de la sostenibilidad en las decisiones de inversión y en la gestión de riesgos financieros. Asimismo, se están dando pasos significativos hacia el avance de las finanzas digitales, reflejando la creciente relevancia de la tecnología en la industria financiera y la necesidad de regulaciones adecuadas para garantizar su funcionamiento seguro y eficiente.
Este enfoque continuo y multifacético de los reguladores globales sugiere una confianza en la dirección actual de la reforma regulatoria y supervisora, así como un compromiso firme con la estabilidad y la integridad del sistema financiero internacional. La colaboración entre los reguladores y las instituciones financieras será crucial para abordar los desafíos emergentes y promover un crecimiento económico sostenible y equitativo a nivel mundial.